El Avaro y su Oro
"El Avaro y su Oro" para “Las Fábulas de Esopo”
Había una vez un Avaro que escondió su Oro en la base de un árbol en su jardín; pero cada semana iba al jardín, desenterraba el Oro y se jactaba por su ganancia. Un ladrón, quien se dio cuenta de esto, fue y desenterró el Oro y huyó con él. La próxima vez que el avaro fue a jactarse por su tesoro, no encontró nada más que un hoyo hueco. Gritó tan fuerte que todos los vecinos salieron afuera, y les dijo como venía y visitaba su Oro. “¿Alguna vez lo sacaste?” preguntó uno de ellos.
“No” dijo el avaro, “Solo venía a mirarlo.”
“Entonces ven otra vez y mira el hoyo,” dijo un vecino, “te será igual de útil.”
Y entonces el avaro aprendió una lección importante: (pausa)
“MERECES PERDER LO QUE NO USAS.”
Había una vez un Avaro que escondió su Oro en la base de un árbol en su jardín; pero cada semana iba al jardín, desenterraba el Oro y se jactaba por su ganancia. Un ladrón, quien se dio cuenta de esto, fue y desenterró el Oro y huyó con él. La próxima vez que el avaro fue a jactarse por su tesoro, no encontró nada más que un hoyo hueco. Gritó tan fuerte que todos los vecinos salieron afuera, y les dijo como venía y visitaba su Oro. “¿Alguna vez lo sacaste?” preguntó uno de ellos.
“No” dijo el avaro, “Solo venía a mirarlo.”
“Entonces ven otra vez y mira el hoyo,” dijo un vecino, “te será igual de útil.”
Y entonces el avaro aprendió una lección importante: (pausa)
“MERECES PERDER LO QUE NO USAS.”