El Hombre, el Niño, y el Burro
Read by Janicza Bravo
Full Text
"El Hombre, el Niño, y el Burro" para “Las Fábulas de Esopo”
Un hombre y su hijo iban con su Burro al mercado. Mientras caminaban a su lado, un campesino los pasó y dijo: “Tontos, ¿por qué no suben al Burro?”
Entonces el Hombre puso el Niño sobre el Burro y siguieron en su camino. Pero pronto pasaron a un grupo de hombres, uno de los cuáles dijo: “¿Ven a ese Niño perezoso? ¡Deja que su pobre papá camine mientras el va cómodo!”
Entonces el Hombre le ordenó a su Niño que bajara, y el mismo subió. Pero no habían ido lejos cuando pasaron a dos mujeres, una de las cuáles dijo a la otra: “Que vergüenza que ese padre terrible deja a su pobre hijito caminar así.”
Pues, el Hombre no sabía que hacer, entonces decidió dejar que el Niño subiera al Burro con él. Para entonces, habían llegado al pueblo, y la gente que pasaba empezó a burlarse y señalarlos. El Hombre se detuvo y preguntó de qué se burlaban. Los hombres dijeron: “¿No tiene vergüenza usted por sobrecargar a ese pobre Burro al hacer que lleve los dos al mismo tiempo?”
El Hombre y el Niño se bajaron y trataron de pensar en qué debían de hacer. Pensaban y pensaban hasta que por fin los dos se arrodillaron y, con tremenda tensión, levantaron al Burro sobre sus hombros. Así siguieron su camino en medio de la risa de todos los que pasaban hasta que llegaron al mercado, cuando el Burro logró sacar una de sus patas, pateó y causó que el Niño lo soltara. El Burro se cayó al piso y huyó al bosque cercano.
“Esto te enseñará una lección muy importante” dijo un hombre viejo que los había seguido: (pausa)
“SI INTENTAS AGRADAR A TODOS, NO AGRADARÁS A NINGUNO.”
Un hombre y su hijo iban con su Burro al mercado. Mientras caminaban a su lado, un campesino los pasó y dijo: “Tontos, ¿por qué no suben al Burro?”
Entonces el Hombre puso el Niño sobre el Burro y siguieron en su camino. Pero pronto pasaron a un grupo de hombres, uno de los cuáles dijo: “¿Ven a ese Niño perezoso? ¡Deja que su pobre papá camine mientras el va cómodo!”
Entonces el Hombre le ordenó a su Niño que bajara, y el mismo subió. Pero no habían ido lejos cuando pasaron a dos mujeres, una de las cuáles dijo a la otra: “Que vergüenza que ese padre terrible deja a su pobre hijito caminar así.”
Pues, el Hombre no sabía que hacer, entonces decidió dejar que el Niño subiera al Burro con él. Para entonces, habían llegado al pueblo, y la gente que pasaba empezó a burlarse y señalarlos. El Hombre se detuvo y preguntó de qué se burlaban. Los hombres dijeron: “¿No tiene vergüenza usted por sobrecargar a ese pobre Burro al hacer que lleve los dos al mismo tiempo?”
El Hombre y el Niño se bajaron y trataron de pensar en qué debían de hacer. Pensaban y pensaban hasta que por fin los dos se arrodillaron y, con tremenda tensión, levantaron al Burro sobre sus hombros. Así siguieron su camino en medio de la risa de todos los que pasaban hasta que llegaron al mercado, cuando el Burro logró sacar una de sus patas, pateó y causó que el Niño lo soltara. El Burro se cayó al piso y huyó al bosque cercano.
“Esto te enseñará una lección muy importante” dijo un hombre viejo que los había seguido: (pausa)
“SI INTENTAS AGRADAR A TODOS, NO AGRADARÁS A NINGUNO.”
